La sangre: testimonio y simbolismo

  • Manuel Ramos Medina

Resumen

La definición del nombre sangre va desde su etimología del latín sanguis, inis. Humor, rojo en el hombre y en los animales vertebrados, que circula por arterias y venas. Sabido es que en las comunidades y religiones de la Antigüedad la sangre ocupó un lugar excepcional y su imagen se ha mostrado a través de rituales diversos: ritos de iniciación, sellos de parentescos y alianzas, derramada sobre objetos y personas que los convertía en sagrados o magos con poderes extraordinarios. La tarea que se desprende de este estudio es la continuación de la búsqueda del culto a la sangre entre las monjas en crónicas, hagiografías, biografías de los conventos femeninos y posteriormente masculinos, que nos harán llegar mucho más lejos de este trabajo exploratorio. Por ahora sólo se puede afirmar que la presencia de la sangre en el mundo católico religioso de los siglos XVII y XVIII se muestra más en el medio femenino que en el masculino, y es precisamente en este espacio donde puede apreciarse de mejor modo porque la lucha contra el demonio, en el encierro conventual, se premia con demostraciones de carácter corporal.

Publicado
2018-08-24
Cómo citar
Ramos Medina, M. (2018). La sangre: testimonio y simbolismo. Prolija Memoria. Segunda éPoca, 2(1), 21-38. Consultado de http://revistaselclaustro.mx/index.php/prolijamemoria2e/article/view/269/458
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Sección
Artículos