• Portada del v. 2, n. 4 de Inundación Castálida A cien años de la Revolución Rusa
    Vol. 2 Núm. 4 (2017)

    Diseño de portada: Miguel Venegas

    Imagen de portada: Vlady, Cuaderno 84, “Sin título”, s/f, acuarela y tinta sobre papel.

    Agradecemos al Centro Vlady y a Claudio Albertani las imágenes que se usaron para ilustrar este número.

    Revolución Rusa: Ideas, personas y acontecimientos

    Paul Valéry pensaba que “la historia de la literatura no debería ser la historia de los autores y de los accidentes de su carrera o de la carrera de sus obras sino la Historia del Espíritu como productor y consumidor de literatura”. Esta observación podría trasladarse sin demérito de la historia de la literatura a la historia general. Es decir, la historia no debería ser sólo el recuento de acontecimientos históricos —batallas, firmas de tratados— sino la Historia del Espíritu como productor y consumidor de ideas.

    Éste es el sentido que queremos darle, en este cuarto número de Inundación Castálida, a la celebración de los 100 años de la Revolución Rusa. Este acontecimiento no hubiera sido posible sin la idea moderna de que los hombres pueden cambiar sus circunstancias. Hasta la aparición del filósofo de la historia Giambattista Vico (1668-1744) la historia era una serie de acontecimientos predeterminados por Dios, pero Vico comprendió que el mundo social era obra de los hombres y las mujeres.

    Esta idea, que nos parece tan evidente hoy en día, tuvo que desarrollarse a lo largo de varios siglos y arraigarse en la mente de muchos intelectuales de Jules Michelet a Anatole France, de Saint-Simon a Charles Fourier, de Robert Owen a Karl Marx, y después bajar lentamente a las conciencias de los hombres y mujeres de a pie para llevar a cabo un cambio que hoy celebramos, un acontecimiento histórico, sí, pero sobre todo un acontecimiento de la imaginación encarnando en la realidad.

    Así, en nuestro dossier central, Tinta en alas de papel, queremos hacer ese mismo recorrido: revisar, en la medida de nuestras posibilidades, las aristas (ideas, personas y acontecimientos) que permitieron que este cambio de orden social, de perspectiva cultural, de novedad económica fuera posible. De este modo, ofrecemos un texto del recientemente fallecido Tzvetan Todorov, sobre la influencia de los artistas en la revolución. Una reflexión de Victor Serge, el gran revolucionario que, quizás antes que nadie, hizo la crítica del nuevo sistema y miró de frente sus carencias y riesgos. A este texto lo acompaña un recorrido biográfico de Philippe Ollé Laprune, quien detalla el periplo de Serge que, como sabemos, murió en México acaso asesinado por órdenes de Stalin. Esta misma perspectiva crítica, muestra el texto de Mario Ojeda Revah, Itzeel Reyes y Lorena Paz Paredes.

    Por su parte, Juan Villoro hace un recorrido por la literatura y los autores que vieron con agudeza el declive social de Rusia de Puskin a Tolstoi, y nos recuerda que entre nosotros Sergio Pitol y Selma Ancira han traducido con genio y paciencia a grandes autores rusos. Paco Ignacio Taibo II nos habla de los trucos de Stalin para deshacerse de sus enemigos, no sólo en la vida real, sino incluso en fotos. Esta misma capacidad de Stalin para anular a sus enemigos es muy bien vista por León Trotski, en su texto, “¿Por qué ha vencido Stalin?”

    Luis García Montero recorre la vida y la obra del poeta Yevgueni Yevtushenko a quien trató de manera personal. Mientras que Roberto Ruiz Guadalajara da cuenta de la vida, casi desconocida, de la pianista María Yúdina; y Rosa Mattecucci narra la desopilante historia del falo de Rasputin.

    En nuestra sección Neptuno alegórico dedicado, como siempre, a la creación, recobramos grandes textos: “Oda a la revolución” de Vladimir Mayakovski; y el cuento “Entre moscovitas” de Antón Chéjov; y por si fuera poco, ofrecemos un cuento inédito de Herman Hesse, “Regalo de ensueño”. Finalmente, pero no al final, Josu Landa nos regala una serie de punzantes aforismos y reflexiones.

    En Diversa de mí misma, recordamos a 120 años de su nacimiento a George Bataille en un texto de Ignacio Díaz de la Serna. Y Mario Adrea Rigoni, no sólo nos recuerda su cercana relación con Emil Cioran, sino que nos permite ofrecer a nuestros lectores un puñado de cartas inéditas del propio Cioran a Rigoni. Ambos textos, las cartas y la memoria, traducidos impecablemente por Fabrizio Cossalter. Por su parte, Pedro Paunero nos invita a un viaje a Citerea; y Daniel Rodríguez Barrón recupera una charla con el poeta David Huerta a propósito del Premio a la Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco 2018.

  • Portada La Ciudad de los Palacios La ciudad de los palacios
    Vol. 2 Núm. 3 (2017)

    Fotografía de portada: Héctor García

    La Ciudad de México ha ocupado numerosas veces un papel central en la creación artística y en especial en la literaria. Ha servido tanto como escenario, mundo de atmósferas, de sueños, proyectos, realizaciones y desdichas, como de personaje principal, villana o compañera de amores, borracheras. A la Ciudad se le ha cantado desde su entraña misma, en los barrios, las plazas públicas, los lugares de los poderosos. Ha sido raíz y fuente del centralismo que ha marcado la vida nacional, o es que tal vez los aztecas tenían razón en decir que la hoy nombrada Ciudad de México (“Meshico”, en la pronunciación náhuatl) era el ombligo de la luna. La gran metrópoli es ahora nuestro tema, de modo que lo que el lector está a punto de hallar en estas páginas va de una de las Cartas de Relación de un Cortés maravillado por la riqueza, y el orden de su distribución, en Temixtitan, hasta los sonidos que inundan la Ciudad, evocados por la pluma de Verónica Maza Bustamante.

    A través de los textos de esta Inundación podríamos hacer una cronología de la Ciudad de México. Guillermo Tovar y de Teresa y Salvador Novo cuentan los cambios en el Centro de la Ciudad, Jaime López habla de la identidad chilanga, su adquisición y la adicción que crea una ciudad tan cambiante. De la mano de Alain-Paul Mallard nos sumergimos en la historia del crimen, para así llegar al maestro de la nota roja en México, Enrique Metinides, quien en una entrevista nos cuenta la historia de cómo “El niño” de las fotografías para La Prensa o la Alarma, se convirtió en el más famoso referente del crimen en México. Y como la Ciudad de México también atrae al los extranjeros, Salvador Elizondo cuenta el enamoramiento de Serguéi Eisenstein y las ambiciones que ésta le provocaba para hacer una película.

    La Ciudad crece y personas de todo el mundo llegan cada día para adaptarse y también añadir a la dinámica chilanga un nuevo elemento. Tomarle el pulso a una ciudad así no es fácil, sin embargo Carlos Monsiváis logró hacerlo desde sus ensayísticas crónicas que, gracias a la generosidad de Juan José Reyes, publicamos en este número con un texto casi desconocido sobre el legendario barrio de La Merced. Desde la época virreinal, Monsiváis hila historias y personajes sin par para hacer un cuadro redondo de La Merced y la Ciudad de México que evolucionaba con ella.
    En Diversa de mí misma, la sección donde convergen los distintos intereses de nuestra Universidad del Claustro
    de Sor Juana, volteamos a escuchar Sgt. Pepper´s Lonley Hearts Club Band de los Beatles, y Alex Otaola nos describe el giro que daría la música con la tecnología, mientras Fernando Rivera Calderón cuenta cómo este álbum que cumplió cincuenta años, revolucionó la música de los sesenta haciendo que su luz alumbre cada acorde de nuestra época. Así también, continuamos con el homenaje a Sergio González Rodríguez, de quien publicamos la segunda parte de su texto En el antro. Y como los homenajes nunca terminan, también recordamos a Ramón Xirau con un magnífico texto, y a Rius con las caricaturas de Darío Castillejos.

  • Portada del v. 2, n. 2  de Inundación Castálida - Elena Poniatowska Elena Poniatowska
    Vol. 2 Núm. 2 (2017)

    Fotografía de portada: Alan Flores Vargas.

    Este número de Inundación Castálida es una impresionante antología de grandes plumas mexicanas.

    Nuestro dossier central, Tinta en alas de papel, rinde un homenaje a la cronista más importante de nuestro país: Elena Poniatowska, con motivo de su cumpleaños número 85. Generosa y lúcida, su nombre basta para convocar a los más grandes nombres de la literatura mexicana: Octavio Paz, Carlos Fuentes, Carlos Monsiváis, Cristina Rivera Garza, José Emilio Pacheco, Margo Glantz, Jesusa Rodríguez, Juan José Reyes, Marta Lamas, Sara Poot Herrera, Raquel Serur, entre muchos otros, quienes analizan no sólo el enorme legado de su obra —novela, cuento y crónica— sino que resaltan una labor en la que no ha cejado a lo largo de los años: dar voz a los que no la tienen y poner en primerísimo lugar a las mujeres del arte, la revolución y el compromiso social.
    Siempre del lado de los más necesitados, Elena Poniatowska, como en la foto de Alan Flores, que se convirtió en la portada de nuestro número, vive de brazos abiertos a la vida, a los jóvenes, a la literatura, pero sobre todo al poder de la sociedad civil que ella ha ayudado a transformar: si en un siglo o dos, alguien quisiera entender la segunda mitad del siglo xx mexicano tendrá que leer a Elena Poniatowska.

    Es la propia Elena quien nos regala una semblanza autobiográfica con la que abre nuestro dossier; y ofrece uno de esos perfiles que la han convertido en una escritora de culto, esta vez sobre Juan Rulfo, de quien fue muy amiga.

    Se trata, pues, de un rendido homenaje a esa Elena resplandeciente, imperdible, valiente, luminosa, una figura imprescindible de la cultura mexicana.

    En nuestro Neptuno alegórico saludamos al recientemente fallecido Sergio González Rodríguez (Ciudad de México, 1950-2017). Si Elena Poniatowska recorrió cárceles durante el México de 1968 y la ciudad hincada después del terremoto de 1985 para escribir sus dos clásicos, La noche de Tlatelolco y Nada, nadie. Las voces del temblor, Sergio González Rodríguez fue uno de los primeros en advertir los feminicidios en Ciudad Juárez en Huesos en el desierto, y el crimen ritualizado que se ejerce a lo largo del país en El hombre sin cabeza. Novelista, ensayista y cronista de la violencia, Sergio González Rodríguez es recordado por Guillermo Fadanelli, Daniel Rodríguez Barrón, J. M. Servín y Luis Alberto Ayala Blanco.

    Ostentando los primores nos tiene una  entrevista con la escritora y artista plástica Verónica Gerber.

    Nuestra sección Diversa de sí misma da cuenta, como siempre de los múltiples intereses de nuestra Universidad del Claustro de Sor Juana y abre con un magnífi co cuento inédito de Enrique Serna, “La fe perdida”, y un conjunto de poemas de Adolfo Castañón. En artes plásticas, el galerista Oscar Román nos habla del pintor Jesús Urbieta; asimismo, ofrecemos un texto sobre la nueva exhibición de Antonio López, Animalandia. Y recordamos a Francisco Tario a cuatro décadas de su muerte en voz de uno de sus más fi eles y lúcidos estudiosos, Alejandro Toledo; y si nuestra revista abre, como ya es tradicional, con un poema de Sor Juana, esta vez cierra con un texto de Sara Sefchovich sobre el poder intelectual de la monja jerónima.

    Este número, no hubiese podido realizarse sin la generosidad de mucha gente querida que colaboró desinteresadamente para hacerlo posible. Muchísimas gracias a Marie Jo Paz, Paulina Lavista, Rogelio Cuéllar, Arturo Rivera, Michael Schuessler, Mauricio Montes, Penguin Random House, Lucirene Castellanos, entre muchos otros.

  • Portada del v. 2, no.1 de febrero de 2017 de la Revista Inundación Castálida España-México
    Vol. 2 Núm. 1 (2017)

    Ilustración de portada: Federico García Lorca.

    En este segundo número de Inundación Castálida ofrecemos un arco muy variado de ideas e historias. Del exilio político al amor, del justo homenaje a intelectuales recientemente fallecidos a textos de creación poética y narrativa.

    Tinta en alas de papel, nuestro dossier central, gira alrededor del aniversario número 40 del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y España. Sin embargo, no es posible entender la importancia histórica de este hecho sin conocer sus motivos y antecedentes. Por ello, señalamos dos momentos separados en la historia pero en el fondo incomprensibles el uno sin el otro: primero el Exilio Español en México y después el restablecimiento de las relaciones diplomáticas. Durante la Guerra Civil Española, México envió armas y voluntarios a luchar con el bando de la República Española contra el general Francisco Franco. Al término de la guerra y con el triunfo de Franco, México rompió relaciones diplomáticas con España.

    Ahora que las políticas de Estados Unidos hacen ostentación de su ignorancia al rechazar a los refugiados políticos, a los migrantes en busca de mejores o sencillamente nuevas oportunidades de trabajo y estudio, ahora que ser migrante es un delito, Inundación Castálida quiere recordarnos que, con mucha frecuencia, los refugiados llevan gratitud y conocimiento a los lugares que los acogen. Los exiliados españoles crearon lugares de estudio, como El Colegio de México, e hicieron de las facultades en la Universidad Autónoma Nacional de México centros de la enseñanza más moderna de su época.

    México no sólo ha enviado migrantes al extranjero, ha abierto con gran generosidad las puertas a oleadas de migraciones tanto de España como de Latinoamérica. Nuestro país no sería el mismo sin los conocimientos que han aportado los recién llegados, pero también es justo que se le reconozca, de cara al mundo, la solidaridad que muchos otros países negaron, así como su compromiso histórico y público con los necesitados.

    A la muerte de Franco, México y España comenzaron a buscar el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas que no se concretaron sino hasta el 28 de marzo de 1977. Así, por un lado tenemos textos únicos como la memoria de Juan Villoro sobre la maleta de uno de los muchos refugiados; un texto de Paco Ignacio Taibo I sobre su llegada a nuestro país; un estudio, entre otros textos, del papel fundamental que jugó Alfonso Reyes durante el Exilio Español en México, escrito por César Benedicto Callejas.

    Desde el otro lado, y en términos de igualdad en importancia, tenemos los textos de Fernando Serrano Migallón y Cuauhtémoc Cárdenas sobre el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y España.

    De este modo, ambos rostros configuran una tablilla votiva cuyo tema comienza a borrarse en el mundo contemporáneo: la certeza de que compartimos la misma historia, que los países no pueden vivir aislados y que nadie es extranjero, somos una sola especie que vive refugiada en un mundo que no le pertenece.

    En Neptuno alegórico, nos abandonamos a las artes amatorias y convocamos a grandes escritores y aquéllos que los acompañaron a lo largo de la vida para que nos hablaran de la posibilidad y la imposibilidad del amor. Somos “islas de monólogos sin eco” hasta que encontramos a alguien que “nos amolda el alma perdediza” como diría el poeta José Gorostiza. Quizá los artistas sean islas dentro de islas porque su condición los convierte en exiliados dentro de su propia comunidad y dentro de su propia lengua, tal vez por ello nos gusta conocer su vida privada y de manera especial, sus relaciones amorosas. Creemos hallar en sus historias un eco de las nuestras, porque acaso el amor sea nuestra única oportunidad para hacer arte. En Neptuno alegórico encontraremos ejemplos de devoción entre José Saramago y Pilar del Río; Paulina Lavista y Salvador Elizondo; Carlos y Silvia Fuentes, entre otros.

    En Diversa de mí misma ofrecemos un mapa que recorre los intereses de nuestra Universidad: desde la colaboración de nuestros maestros, como el poeta Hernán Bravo Varela, hasta un adelanto de los Pequeños tratados de gran escritor francés Pascal Quignard que se publican por primera vez en español. Asimismo, recordamos a los escritores John Berger, Ricardo Piglia, Zygmunt Bauman, y Tzvetan Todorov quienes murieron recientemente.

    Y finalmente, estrenamos una nueva sección, Ostentando los primores, que estará dedicada a los creadores que no obstante su juventud comienzan a labrarse un nombre en las letras. En esta ocasión tenemos una entrevista con Luciano Concheiro, finalista del premio Anagrama de Ensayo con su libro Contra el tiempo.

  • Portada del v. 1, no. 1 de noviembre 2016 de la Revista Inundación Castálida Rulfo 100
    Vol. 1 Núm. 1 (2016)

    Diseño de portada: Cristina Margain

    En la portada: Sor Juana Inés de la Cruz por Arturo Rivera. Arturo Rivera (Ciudad de México, 1945) estudió pintura en la Academia de San Carlos, serigrafía en Londres, y a partir de los ochenta comenzó a desarrollar su estilo característico. En 1981 regresa a México después de una larga estancia en Alemania y se convierte en uno de los artistas más influyentes de nuestro país. A partir del año 2000 ha sido homenajeado por diversos museos, como el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey y el Museo de Bellas Artes. En el 2005 gana el primer premio de la Bienal Internacional de Arte de Pekín, con la pintura Llegando a Nueva York que hoy pertenece a la Colección del Museo Nacional de Arte de China. Contrariamente a lo que se piensa, el hiperrealismo de Arturo Rivera es metafísico, nos enseña que la realidad es tan irreal como los pensamientos y los sentimientos, su obra es el retrato de la actividad mental, controlada por potencias que nos dominan y escapan a nuestro control, pero que para tranquilizarnos adoptan formas y perfiles comunes, de objetos de todos los días. La obra de Rivera, si sabemos abandonarnos a ella, no es sólo un ejercicio altísimo de conocimiento técnico, es una experiencia radical, una metamorfosis. Por ello elegimos su pieza Sor Juana Inés de la Cruz para portada de nuestro primer número. No es sólo un retrato de sor Juana, es una invitación al saber.

    En este número celebramos el centenario de Juan Rulfo, uno de los más grandes escritores universales. Y contamos con plumas como las de Mario Bellatin, Horacio Castellanos Moya y Cristina Rivera Garza —entre otros— quien acaba de recibir el Premio Excelencia en las Letras José Emilio Pacheco.

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